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“Los arquitectos de lo imaginario”, de Marta López Luaces junio 4, 2012

Posted by joseangelgayol in Poesía.
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Aunque toda poesía habla de poesía, Los arquitectos de lo imaginario alude a la materia de la que está hecha la literatura (no sólo la poesía) que es la imaginación humana como potencial y condicional de futuro. Marta López Luances ofrece un poemario sólido que reflexiona sobre la condición e identidad del poeta. Creador de mundos y aún de universos, el poeta construye con un material etéreo y voluble: la palabra. Y desde las primeras páginas con un largo texto poético inicial, la autora aborda sus influencias como un camino necesario para la formación del poeta. La escritura, obviamente, empieza en y por la lectura.

Desde Frost, Eliot, Pound, Lope de Vega, Stevens, Cunqueiro, pasando por Borges, Williams Carlos Williams, Cernuna, Rosalía hasta llegar a los Kerouak, Perlongher, o Carlos Germán Belli. El deseo de la poeta es la poesía en sí misma, y cada escritor es un punto del camino recorrido y nunca olvidado, la referencia ineludible de la propia poesía. “¿Dónde estará mi ángel?” se interroga Marta López Luances. Ella también quiere ser arquitecta del universo cotidiano, con el mérito que tiene la poesía de trascender lo inmediato del mensaje poético para hablar de un todo ontológico y real, aunque sea al mismo tiempo un todo imaginado, apenas sospechado. Entiendo que sobre esa base se lee la prosa poética que da nombre al libro. ¿Qué caminos nuevos le queda a la poesía y a la autora como poeta? (“¿desde qué otro discurso? / ¿desde qué otro lenguaje? / ¿desde qué otra dicción? / ¿desde qué otro signo? / ¿desde qué otra acústica el verso…? / ¿desde qué otra respiración se podrá decir / este siglo?”), y sobre todo, ¿que puede hacer la poesía ante el terror puro?, frente a “los escombros del cielo neoyorkino”.

La primera parte del poemario se refiere a la labor oculta del poeta, a los intramuros de la creación artística. La traducción aparece como reflexión sobre los aportes creadores que toda traducción supone. El diálogo entre el español y el inglés es un elemento decisivo de construcción poética. Sirve no sólo para delimitar el contenido poético acerca de la ausencia y las promesas no cumplidas, sino también para marcar el ritmo del poema, la música de los versos. La poesía supera la  lengua que utiliza, se convierte en lenguaje universal, y permite comunicarse en la distancia y en el tiempo, comunicaciones de esencias y pensamientos. Así Silvia haba con Plath y Emily Dickinson con Rosalía de Castro, utilizando al lector como vehículo de transmisión: “En el follaje de las palabras / Emily y Rosalía hablan / en mí”.

La segunda parte del libro es de deslumbramiento ante la vida, de descubrimiento, de meditación. Una tormenta, una flor, los cuatro elementos despiertan los sentidos de la poeta. Las tormentas y la lluvia aparecen en diferentes y reiterativas variaciones en el ánimo y los sentimientos, y fatigan a veces, dando cierta sensación de pobreza metafórica. El tiempo y la distancia se convierten en coordenadas vivas, palpitantes, en avance y retroceso. Marta López Luances vive en un exilio profesional que interpreta en forma de destierro, al que canta y versa.

Finalmente, “Los motivos del tiempo” es el título de la tercera parte del poemario, donde se vuelve sobre el mito de Orfeo y Eurídice narrado en clave de construcción estacional del amor. En los poemas que conforman esta parte, unitaria y de evidente corte clásico, también aparece Proserpina, origen del mito romano de la Primavera y que funciona como alter ego de Eurídice, ambas mujeres representando metáforas del amor arrebatado a la fuerza, del amor cautivo y sin remedio. En general, el lenguaje es oscuro, lleno de referencias crípticas y cultas, y cuesta empatizar con la poeta en la identificación que establece entre Proserpina y Eurídice, las dos condenadas a permanecer en el Hades (de forma más o menos permanente, según el caso).

Los arquitectos de lo imaginario va de más a menos, sin que ello nos evite reconocer que estamos ante un libro conciso, inteligente, frío en ocasiones, torrencial y contenido al mismo tiempo. Una apuesta interesante, en definitiva.

(Los arquitectos de lo imaginario, de Marta López Luaces. Pre-Textos, Valencia, 2010)

Publicado en la revista Clarín, núm. 90.

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