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“Kuala Lumpur” de Carles Casajuana marzo 27, 2011

Posted by joseangelgayol in Novelas.
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La penúltima novela de Carles Casajuana hará las delicias de cualquier aficionado al género negro. Miguel Cuadrado es asesinado en los sótanos de las Torres Petronas de Kuala Lumpur, y el acusado resulta el amante de su mujer, Andrés Miñambres. A las autoridades malayas les viene como anillo al anular o al dedo que se tercie culpar a otro español, ambos compañeros de profesión aunque rivales, para dejar el caso sentenciado como una riña entre extranjeros, algo que no ensuciará el prestigio nacional. Pero un hombre gris de la embajada española, Jordi Sureda, decide tomar cartas en el asunto ante las sospechas de negocios turbios en las adjudicaciones de las empresas contratistas de las Torres. El embajador le pide que deje trabajar a la policía, que no pretenda resolver un caso que excede sus atribuciones, y en un país extranjero, celoso de sus costumbres y su honor, un entorno en el que él es aún un recién llegado.

El plato de la investigación ya está servido pero, como es habitual en la buena narrativa negra, Carles Casajuana añade condimentos sustanciales a la trama que son los que verdaderamente construyen la novela, convirtiendo la identidad del asesino en una cuestión secundaria, y centrando el interés en el modo en que Jordi Sureda podrá demostrar la inocencia de Miñambres. Al mismo tiempo, las escenas se suceden con velocidad de diapositiva, instantáneas que nos remiten a un inmigrante indonesio que trabaja en las Torres, y cuya función en la historia aparece muy diluida, pero no por ello menos necesaria, y de quien pasamos a una pareja de alemanes con problemas en su matrimonio, lo que lleva a la mujer a contratar a un detective privado, y sobre todo asistimos a las cuitas sentimentales de Jordi Sureda, seducido por la china Cherry Lee, enamorada del español honesto y respetuoso, alguien que no la trata como una criada o un objeto. Jordi recibirá la visita de su novia al cabo de quince días y deberá vivir entre las preocupaciones del caso Cuadrado y la inclinación irresistible hacia la bondad de Cherry.

Kuala Lumpur recuerda a las descripciones de Somerset Maugham, las tramas de Graham Greene y la profundización en la mentalidad del sudeste asiático de André Malraux. Dice un personaje: “Esto es Malasia, amigo mío. Yo no sé cómo se hacen las fortunas en España, pero aquí estas cosas se hacen con magnificencia, sin pararse en barras. Ya conoce el eslogan del gobierno: Malaysia boleh! Malasia puede. No hay más límite que el cielo”. Los malayos están orgullosos de haber nacido en su país, el concepto de educación está arraigado en la sociedad a fuego y los valores éticos son significativamente distintos de los occidentales, pero Carles Casajuana hace gala de los conocimientos adquiridos en su trabajo como diplomático para llevarnos a Kuala Lumpur y percibir esta exótica ciudad con todos los sentidos: la humedad, la selvática naturaleza, los rascacielos que se levantan como cordilleras imponentes… “El tráfico en Kuala Lumpur era cada día más exasperante. Salir del circuito habitual significaba perder horas de atasco en atasco. Y los viernes eran el peor día. A las once y media los malayos dejaban el trabajo para irse a rezar y la ciudad se colapsaba”.

Malasia aúna tradición islámica y la modernidad de un capitalismo salvaje. De los bajos fondos, donde sobrevive el indonesio que quiere regresar a su país con el dinero suficiente para montar un negocio, hasta las altas esferas de la diplomacia internacional, donde hombres blancos disfrutan de todas las comodidades en hoteles y restaurantes al modo europeo, podemos tomar las medidas a un mundo que nos es desconocido, con una prosa correcta y sencilla, que hace buena la máxima barojiana de narrar para entretener, sin descuidar por ello la literatura.
Hasta la última página se marca la diferencia de perspectivas entre oriente y occidente a través del personaje tierno de Cherry Lee. Casajuana utiliza recursos literarios interesantes, sin caer en barroquismos o pedanterías, como el dialogo mudo de Cherry con su hijo de dieciocho meses y los monólogos interiores de Jordi Sureda, que le sirven para razonar su conducta, o el contrapunto de intervenciones en el capítulo XII que recalca la impresión de mosaico en la trama. Una novela muy agradable, con las pretensiones justas, que invitará al lector a seguir atravesando puertas en la obra de Carles Casajuana.

(Kuala Lumpur, de Carles Casajuana, Seix Barral, Barcelona, 2005)

Publicado en la revista Clarín, núm. 59.

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