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“El campeón y otros cuentos”, de varios autores marzo 7, 2011

Posted by joseangelgayol in Relatos.
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Aunque este volumen del XXXII Concurso “Hucha de oro” lo encabeza un nombre del talento de Felipe Benítez Reyes, el resto de autores son nuevos o bregados en revistas y concursos, sin que, en general, hayan dado el salto aún a la palestra visible del mercado literario. Ello, lejos de restar interés a la obra, otorga un valor añadido, porque nos remite a los cuentistas que vendrán en el futuro a describir temores ocultos, nostalgias imposibles, males de la sociedad o, simplemente, a llenar las horas de nuestra solitaria liturgia de lectores.

Algunos relatos son prescindibles, algo lógico por otra parte, en una selección sujeta al particular juicio de cada lector confrontado con el de un jurado. Otros son meros entretenimientos, como El caso Roncatti de Gustavo Boschetti, una crónica de una muerte anunciada con mucha adjetivación y sorpresa final, o La mancha de la mora (Fernando Escudero Oliver), un relato negro, redondo y bien trabado, sobre la venganza nunca consumada. Y los hay que pretenden sacudir la conciencia de una u otra manera, como en De hormigas y hombres de Pilar Blázquez, una fábula militar sobre la naturaleza humana, relato, si cabe, de triste actualidad, o en La visita de Antonio Llamas-Cánaves, donde el mar nos devuelve el naufragio de un amor que pudo ser, o aquel Arco iris de Leo Aflalo Cohen, que pone en liza un cándido juego de sentimientos.

Por supuesto, en el camino de este aventura narrativa es preciso detenerse en ciertas posadas. Si no el mejor, uno de los mejores cortes del libro es Elogio de la ceguera, que cuenta la historia de una vampírica relación sexual, que no sentimental, en la que una mujer infatigable atrapa a un profesor aturdido por el olvido de su anterior pareja. El hombre cae en las redes de este súcubo del vídeo y la perversión, ensayando mil posturas y grabándolas para recrearse en las imágenes de cada combate amatorio. Al final, llega la ternura y el amor en la persona de una alumna ciega. El argumento es previsible y manido, pero lo decisivo es la frescura de la prosa de Miguel Barreras Alconchel, que sabe dosificar la información y adornarla con situaciones hilarantes y desordenadas, donde algunos adjetivos sobran y otros faltan; pero el cuento, en conjunto, divierte.

En Oxford, que ha obtenido el segundo premio del concurso, Pilar Adón cuenta la gesta de una jovencita que trabaja como guía turística para sobrevivir en el Madrid del siglo XXI. Un cliente gigantesco la somete a un acoso que perturba su realidad de hadas y niños bien hasta el punto de añorar un vinculo de poderosa fuerza que le unía con el acosador. Se podría definir como una historia de amor brusco y fiero, nada que ver con la ternura de Moonriver (Mercedes Castro Díaz), que da voz al recuerdo de Desayuno con diamantes, el romance cursi, lacrimógeno y delicioso, que protagonizaron Audrey Hepburn y George Peppard, y que se recrea en una tarde de cine entre un hombre y una mujer, que se observan en la penumbra, que acechan su comportamiento respectivo, que se estudian mutuamente como en un espejo.

La memoria enterrada (galardonado con el tercer premio) se podría haber titulado “La memoria recuperada”. Un humilde librero alemán halla, entre los escombros de una casa en Berlín este, el diario de un lingüista judío que vivió el Holocausto para perderse en la oscuridad de la muerte y el olvido. El librero decide plagiar el diario dándole forma de novela histórica, y se convierte en un escritor reputado, pero sin sentir como propio el personaje del profesor judío, que se supone ha creado. Ello le ocasiona una angustia indecible y asume la tarea de emular a aquel hombre en su aislamiento, en el sótano de una casa, con unos pocos libros y el recuerdo de la vida en el exterior. Como no podía ser de otro modo, el librero acaba siendo visitado por la locura, y la memoria contenida en el diario se infiltra en su mente, lo abduce, y parece que recupera el sufrimiento del pasado para trasladarlo al presente. Es, sin duda, uno de los relatos mejor tratados por la morosidad con que se dibuja la personalidad del protagonista.

Como una premonición certera el primer premio del concurso recayó en El campeón, la parábola sobre el azar que firma Benítez Reyes. Seis hombres se reúnen para jugar al billar y cada día uno es el campeón en su torneo particular. Es un galardón rotatorio, sometido a los impredecibles designios de la ventura. Al menos hasta que aparece el Perro, un seudónimo que esconde la figura gris de un derrotado, un alcohólico que huele a ginebra y fracaso, pero que, sobre el tapete verde de una mesa de billar, se transforma en la encarnación del Azar, quebrando con su talento las reglas de justicia distributiva que la suerte había escrito en el grupo de amigos, para que cada uno fuera saboreando el licor del triunfo de manera consecutiva. Benítez Reyes utiliza al Perro para reflexionar sobre la Suerte, para trastocar el orden de las cosas: “cuando le llegaba el turno, las carambolas se sucedían con una fatalidad mecánica, igual que en un proceso industrial”. Al final del relato, el narrador descubre que “el universo funciona gracias a un escalofriante sistema de armonías”, que la mala suerte acompaña a todo aquel que la reta. Parece decirnos que todos formamos parte de una gran partida de dados, en la que las posibilidades son idénticas y fatales.

(El campeón y otros cuentos, de varios autores, Ediciones Nostrum, Madrid, 2004)

Publicado en la revista Clarín, núm. 55.

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