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“Bosque”, de Antonio Dal Masetto marzo 1, 2011

Posted by joseangelgayol in Novelas.
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Tanto Siempre es difícil volver a casa como Bosque constituyen dos óperas de la violencia. En la primera Antonio Dal Masetto cuenta la historia de cuatro hombres que encuentran la muerte en una localidad mítica de la provincia de Buenos Aires: Bosque. Allí acuden para robar un banco, y lo que parece un trabajo fácil se convierte en una caza al hombre en la que los odios, rencillas y mezquindades latentes afloran dejando ver la ruindad de sus pobladores.

Los personajes comienzan una huida desesperada por las calles del pueblo, con las dos únicas salidas bloqueadas, sin recibir apenas ayuda o un mínimo de compasión. A medida que avanza la lectura de Siempre es difícil volver a casa advertimos que no son ellos los verdaderos protagonistas, sino los hombres y mujeres de Bosque. A flote sale la inquina y la violencia solapadas bajo la calma polvorienta de los árboles de plátano, como una sombra que despertara con el acontecimiento del robo. Lo que parecía un pueblo tranquilo y pacífico encuentra en el robo del banco el detonante perfecto para dejar escapar los odios acumulados por generaciones de hipocresía social. Poco a poco, Varini, el ingeniero Zamudio, y los demás “muchachos” del pueblo van adquiriendo el matiz de emisarios sangrientos, construyendo un magistral thriller, en el más amplio sentido de la palabra.

Tan largo preludio viene al caso porque sin leer Siempre es difícil volver a casa (también publicada en Tropismos) se pierde parte del espíritu de Bosque. En esta novela se continúa la historia de Siempre… y sigue la línea de ira y animalidad marcada en su predecesora. Aunque el protagonista parece que es Muto, en realidad no es más que un espectador de la violencia, un contemplador del “veneno del lugar”. Su llegada, haciéndose pasar por un guionista de cine que quiere rodar una película sobre el atraco al banco, coincide con una nueva muestra de todo aquello que Bosque esconde. En realidad, Muto llega para reencontrarse con su pasado, ver el lugar donde murió Dante Arditi (uno de los atracadores), el cual le había robado la esposa unos años antes. Quería conocer el destino de su enemigo, y descubre que el final de Dante fue un peaje demasiado caro por los pecados cometidos. Al cabo, no queda claro si Bosque es un purgatorio para los fracasados ladrones o un verdadero infierno.

“Pensaba en lo que había visto y oído en esos días […], en lo que había leído y le habían contado sobre el asalto al Banco y la cacería posterior, la violencia, la ferocidad. Comparaba aquellas imágenes con esta amabilidad, las sonrisas, la cálida iluminación de las vidrieras, la pasividad general. Y el pueblo se le aparecía como un decorado donde todo el tiempo se estuviese llevando a cabo una representación. La fachada de una vasta complicidad para el silencio, para la aceptación de algún tipo de crimen. No los crímenes recientes, los de hacía algunas horas. Sino un gran crimen latente, un viejo crimen, un crimen cometido, un crimen a cometer, un crimen que involucraba todos los crímenes y contagiaba el aire, las personas y las cosas”.

Dal Masetto habla con un lenguaje contundente y rápido, de frases cortas y cortantes, de pinceladas precisas que retratan la violencia como un personaje más, dándole forma, cargando a Bosque de una personalidad propia y diferenciada de la de sus componentes. Dal Masetto construye la acción con acierto y destreza narrativa, no sólo de los registros propios de la novela negra, sino que también acude a pasajes más líricos en los que el lector encuentra el sosiego perfecto para respirar y seguir el sangriento camino de los sucesos que se relatan.

En Siempre es difícil volver a casa la psicología de la localidad se describe con detallismo, espaciando cada muerte y permitiendo la relajación del tiempo literario, mientras que en Bosque se opta por fragmentar la trama en dos partes, uno de calma chicha previo a la tormenta, y otro de explosión de la violencia, que se traduce en un reguero de muertos. El tiempo es lento hasta la primera muerte, y a partir de ahí los acontecimientos se precipitan en una espiral incontrolable de la que se aprovecha Muto. La suya será también la historia de una huida. Una huida de su pasado, de sí mismo, del hombre gris que siempre fue. Recorre las calles de Bosque como un fantasma compilador de recuerdos e impresiones, buscando una referencia que le permita definirse, más allá de su pasividad, su resignación ante la vida que le dicta sus movimientos. Muto es un actor secundario de su propio destino, pero también él pasará a la acción, aunque solamente sea un instante, una breve tregua antes de volver a la contemplación.

Bosque es una novela negra perfecta, que necesita de Siempre es difícil volver a casa… para completarse, pero que, por sí sola, ya proporciona una lectura perdurable en la retina mental del lector.

(Bosque, de Antonio Dal Masetto, Tropismos, Salamanca, 2005)

Publicado en la revista Clarín, núm. 58.

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