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“Cortometrajes”, de Ángel Guache y César Fernández Arias octubre 16, 2010

Posted by joseangelgayol in Relatos.
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Ángel Guache es ese personaje que vive en el papel de los libros y de vez en cuando aparece para realizar alguna tarea seria como charlar con los amigos, pintar o curiosear en los anaqueles polvorientos de una librería de viejo. El tiempo que le queda lo dedica a trabajar y pasear por el mundo real, ese mundo que se confunde con el suyo propio sin fronteras claras. Cortometrajes es la última entrega que Ángel Guache se regala y nos regala cada poco tiempo. En esta ocasión viene acompañado del dibujante César Fernández Arias, el cual ilustra los relatos hiperbreves que componen este volumen.

Un hombre canta canciones de amor a un jamón, otro vive encerrado en un reloj y sólo sale para cantar las horas, un violinista interpreta una pieza de Bach y se aplaude a sí mismo, un viaje espacial nos lleva a mundo lejano donde podemos encontrar a Bukowski tomando algo en la barra de un bar, aunque es posible que, al retornar a casa, la hallemos usufructuada por un calamar, instalado en la butaca del salón, mientras se fuma un puro con total tranquilidad…

Los argumentos de Cortometrajes se inscriben de lleno en el surrealismo, siguiendo la línea de lo que le gusta a Ángel Guache, como ya demostró en Sopa nocturna (Pre-textos, Madrid, 1994), algunos de cuyos cuentos se rescatan aquí (“El baño”, “Mi vida en el reloj”…). Así mismo, regresan algunos personajes, como las gemelas Elba y Telva, que parece dotar de un continuismo a las dos obras. En ambas encontramos esa querencia del autor por lo extraño, por el desasosiego y el humor onírico, trasgresor y absurdo, como, por ejemplo, en “Tesoro”, en el que un hombre decide bucear debajo de la alfombra para hallar los objetos más insospechados. En “Mosca”, otro tipo está leyendo un libro de insectos cuando se le posa una mosca en el hombro y comienza a leer con gran atención el citado libro, como aquellos pasajeros que leen el periódico de uno en el autobús o en el metro. Son cuentos donde lo absurdo provoca una sonrisa leve o una carcajada en el mejor de los casos.

¿Qué pasaría si, al dormirse, la gravedad dejara de actuar? Esta es la pregunta que se plantea Ángel Guache en “Gravedad”, divertido microrrelato sobre los recursos de un hombre para no golpearse contra el suelo cada vez que despierta en lo alto de la habitación.

Otros “cortometrajes” tienen, sin embargo, un componente desasosegante, que impele a pensar, a reflexionar. Tomemos el cuento titulado “Mapamundi”: “A primeras horas de la tarde entro en la solitaria sala de los mapas. Me sitúo en un mullido sillón a hojear un atlas. Al cabo de un tiempo me quedo dormido. Me despiertan los pasos de una figura oriental con turbante que se acerca, en la semioscuridad del atardecer, con una bandeja repleta de puñales, sin percatarse de mi presencia. Cuando llega a la esfera de mayor tamaño que hay en la sala, un antiguo globo terráqueo de madera, el oriental clava con saña un puñal tras otro sobre su superficie, eligiendo los países al azar”. La sobrecogedora actualidad de este relato y la cadencia rítmica, casi poética, de la narración lo convierten en uno de los mejores del libro.

A lo anterior hay que añadir el efecto que los dibujos de César Fernández Arias producen sobre el lector. Se trata de dibujos bicromáticos (sólo utiliza rojo y gris), concisos, descarnados, esquemáticos, que van a lo esencial, cual es ilustrar el tema de cada cuento con una economía de medios que hacen estremecer y desasosegar. Las formas de los personajes son frías y agresivas a un tiempo y, en general, inquietantes; pareciera que quisieran herir.

De los cincuenta y un relatos que se recogen en Cortometrajes algunos son fallidos y caen en la anécdota sin provocar estímulo alguno, aunque, por otra parte, resulta bastante lógico dada la naturaleza de la obra, a base de continuos retos al espectador-lector, que se ve interpelado en cada microrrelato. Pero todo el volumen es una continuación del personaje Ángel Guache, y es que la poesía de Guache es irreverente y divertida, su imaginación desbordante y su narrativa pasa de lo desopilante a la crueldad sin apenas transición. Guache es un escritor sin moralidad, que escribe sobre lo que le parece, y lo hace con libertad absoluta y sin respeto por nada ni nadie. Los cuentos de Cortometrajes se injieren como píldoras, atiborrándose uno hasta la saciedad, la cual no llega nunca. Los libros de Ángel Guache son para lectores avisados que buscan un cruce entre Bukowski y Boris Vian, entre la realidad y el paroxismo.

Finalmente, hay que felicitar al editor por el valiente diseño de la obra, con una estética diferente y llamativa, que convierte Cortometrajes en un raro ejemplar de biblioteca.

(Cortometrajes, de Ángel Guache y César Fernández Arias, Ediciones Sinsentido, Madrid, 2006)

Publicado en la revista Clarín, núm. 65.

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